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martes, 18 de diciembre de 2012

Siempre recordaré ese día. Siento tantas entradas referidas a este tema,pero es que a él se le queda corto todo esto que digo. En fin, por su respiración se podía adivinar que no duraría mucho. Pero otro lado me decía que había aguantado años, así que, ¿por qué no aguantaría un poquito más? La mañana empezó como siempre, desayunó (nunca perdió el apetito), se durmió y comió. Yo no podía dejar de observarle, en sus ojos se reflejaba algo de tristeza y miedo,pero yo no podía hacer nada, sólo agarrarle la mano, y estar a su lado. Lo único que me hacía estar incómoda era esa respiración, tan aterrada y rápida... Esto,aunque parezca una tontería, me está haciendo soltar unas cuantas lágrimas... Bueno, continúo. Como todos los días, llamé por teléfono para salir, pero ese día no era como los demás. Después de unos dos minutos hablando por teléfono, alguien sale del cuarto: 
-Cuelga el teléfono,por favor. Lo necesitamos.
+¿Qué pasa,mamá? - Estaba seria,me temía lo peor. Mientras yo pensaba cualquier cosa sin entrar a ese cuarto, se podía oir:
-¿Hospital? Sí, esta mañana han venido a curarle a un enfermo. Y bueno, acaba de fallecer.
Mi mundo se vino abajo. "Acaba de fallecer". Esa persona, que había luchado toda su vida, que había superado cánceres, infartos cerebrales, guerras,... había cerrado los ojos. Para siempre.
En cuestión de minutos la casa se fue llenando de gente, alguna conocida y otra no tanto. 
Algo me llamaba a entrar a ese cuarto. A darle un último adiós. Pero otro algo me decía que no, que me quedase con la mejor imagen de él. De cuando estaba bien. Dejé a un lado mi curiosidad y mis ganas de darle un último abrazo y fui a prepararme. Me temo que tocaba misa.
Escogí algo oscuro, escondí mi sonrisa por ese día y salí a la calle. Ya estaba en la caja. Esa famosa caja que se podía ver desde el piso de arriba. 
En el camino hacia la iglesia me animaba para no derrumbarme. Nunca llores en público. Entramos a aquella iglesia tan grande y fría y nos tocó sentarnos en primera fila. No me gustan las primeras filas. De momento transcurría normal, dentro de lo que cabía. Pero llegó el momento de llevárselo. Eso fue lo peor. Imaginar que allí dentro, dentro de esa caja marrón, había la persona más fuerte del universo. No podía imaginar perderla. 
Dentro de dos días va a hacer dos meses ya de esa fecha, ese sábado 20. 2 meses ya...
Sólo quería decir, que esos preciosos ojos, esos ojos que no se pueden describir con ningún color, ¿grisáceos? ¿azules? ¿marrones? No, no era de ninguno. En fin, esos ojos no se me olvidarán jamás. Esa sonrisa tan dulce, esos dibujos de animales que hacíamos cuando era pequeña... todo eso no se ha ido, aún sigue aquí. Al igual que tú. Tú sigues conmigo,con nosotros, siempre. En el corcho de mi cuarto ya tienes un sitio, y todo esto es poco. Fuiste, eres y serás grandísimo. Gracias por todo, abuelo. Te quiero más que a nada.

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