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viernes, 26 de abril de 2013

Sé que hace tiempo que no hablamos, que igual ni te olvidas de cómo empezaba mi nombre, que ya borraste mi número de tu agenda, que ya borraste aquel álbum sólo para nosotros, y que no recordarás ni cuándo ni cómo nos conocimos. Pero, voy a ser sincera, me sentía vacía. He estado pensando, y no sé si pensarás lo mismo, pero te echo de menos. No sabes las ganas que tenía de enviar por fin este mensaje, éste al que guardaba en borradores desde el día siguiente del que nos enfadamos. Sé que sonará interesado, que igual ni te lo crees, o que ya has pasado página. Quién sabe, igual ya tienes tu futuro formado, sin mi. También, he de decirte, que siento si llego tarde, que siento todo lo que pasó, y que te echo de menos. Con cariño, Ana.

En ese mismo instante estaba Carlos escribiendo otro mensaje:
Ana, la verdad es que no sé por dónde empezar. Siento mucho todo lo que ha pasado, siento haber sido tan cobarde y gilipollas de haber esperado tanto tiempo para mandar este mensaje, de haberte perdido, en fin, de todo. Te he querido, te quiero y te querré como a nadie, créeme. Has sido lo mejor que me ha pasado. Y, si te digo la verdad, no sé qué hizo que lo nuestro acabase, pero me encantaría que pudiésemos llegar al punto en el que estábamos. Sé que igual llego tarde, pero sólo quería recordarte esto otra vez más: te quiero. Te echo muchísimo de menos. Saludos, Carlos.

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