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lunes, 2 de septiembre de 2013

Sinceramente, no sé lo que pasa por mi cabeza ahora mismo. No sé en qué estoy pensando, ni en quién, ni si estoy pensando algo.
Bueno, sí. Y pienso mis errores. Quizá un error mío es confiar demasiado rápido en la gente, así me va. Y llevo como media hora buscando el siguiente, pero no lo encuentro. No malinterpretéis, en mi vida me echaría flores, pero esta vez no la he cagado en más cosas.
Esta vez, parece que la culpa se quiera esconder del verdadero culpable, y me acabe tocando a mí pagarlo, como siempre. Aunque no sea justo, es la verdad.
Sé que la cagaré una y mil veces; que mi memoria no es muy buena, y no me acuerdo con precisión de todo; pero voy a estar en las buenas, y en las malas más. Sé que, bueno, es difícil creer y confiar de verdad en una persona en tan poco tiempo, pero conmigo es diferente, lo prometo.
Tendrás miles de personas que te puedan apoyar, no lo discuto, y no diré que yo soy la mejor, o que yo te apoyaré más que los demás, porque no. Pero diré que cada persona es absolutamente distinta a la anterior.
Con esto no pretendo disculparme, ni hacer como si no pasase nada. Al revés. 
Nunca nadie puede hacer nada para que le conozcan realmente tal y como es, ya que eso lo hacen los demás, pero, ¿y si esa segunda parte falla? ¿Y si se quedan con esa mala imagen de ti que cuenta la gente?
Yo sé cómo soy y cómo no, sé lo que digo y lo que callo, lo que pienso y lo que no. Pero algo me falla.

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