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martes, 1 de julio de 2014

Sabéis, si pudiera tener la oportunidad de elegir si puedo prever el futuro, no lo dudaría ni un sólo momento. ¿Quién es aquella persona que quiere anticipar los hechos que van a suceder? ¿Quién quiere "volver a vivir" momentos? Si somos instantes, si aquellos momentos nadie nos los volverá a regalar. Como dice aquel audio que ha sido mandado a toda la gente que cuenta con esa aplicación ahora tan necesaria, también llamado WhatsApp: cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está regalando lo único que no recuperará jamás. Y así es, las personas vienen y van, las fotografías se pierden, los cumpleaños se olvidan, los títulos de los libros se esfuman, y la ropa se vuelve cada vez más pequeña, más vieja. Pero en cambio, ¿qué ocurre con los momentos? ¿Qué ocurre con todas aquellas tardes de verano? ¿Y con todas las miradas al suelo, ruborizado, solamente porque él/ella te miraba? ¿Y todas esas sonrisas de cría pequeña que te hacían pensar "madre mía, estás totalmente enamorada"? Esas noches en las que no querías irte a dormir, sólo por el hecho de no acabar el día, de que no se esfumasen esos momentos, que pasarían a formar parte de tus recuerdos, algunos ya olvidados, convertidos en polvo.
¿Y quién prefiere tener un álbum entero de fotos, si luego no recuerda ningún lugar en los que ha estado en aquellas fotos? Yo, no.
Quizás algunos recuerdos se esfumen, quizás el puto Alzheimer y demás enfermedades, o incluso la muerte, nos obligue a borrarlos, a que desaparezcan. Pero esas cosas son las que realmente contribuyen a nuestra felicidad, a esa felicidad tan inalcanzable. Fin.

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