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lunes, 22 de junio de 2015

Digamos que a muchas personas les gusta "marear la perdiz", y yo siempre he sido esa perdiz. Parece que algunas de estas costumbres siempre ocupan su sitio y no consigues hacerlas desaparecer. Está claro, por mucho que pienses que vas a dejar de ser buena y tonta (no siempre va junto), no lo conseguirás. Me atrevería a decir que ni lo intentarás, porque si tienes un poco de conciencia y bondad, pondrás a los demás en primer lugar. ¿O tengo que estar yo en primer lugar? Una de esas preguntas sin resolver, que no necesitan ni buscan respuesta, porque van variando.
A mí ser perdiz me sienta bien, seré una tonta (eso sí, buena) y todo lo que queráis, pero nadie sabrá la satisfacción que me da ayudar. Aunque a veces mi paciencia no contribuya a ello.
Me gusta ser perdiz, pero a veces estaría bien transformarse en león, o en algún animal de estos que transmitan valentía, aunque por dentro sean lo contrario, quién sabe, a veces es todo fachada. Muchos son edificios preciosos, pero dentro están en ruinas.
-> Que nunca cambie la meta.


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